Hoy 16 de enero se cumplen 16 años de la firma de los Acuerdos de Paz en el Castillo de Chapultepec en ciudad de México. Los salvadoreños experimentábamos uno de los días más emocionantes de nuestras vidas al ver que la guerra terminaba y los enemigos se sentaban a firmar la paz y estrecharse las manos.
Después de la firma de la paz, vivimos uno de los más complejos procesos de reforma política que ha tenido nuestro país. Desaparecieron los viejos cuerpos de seguridad. El ejército se fue a sus cuarteles e inició un lento proceso de transformación. Se creó la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos. Se creó la Policía Nacional Civil. El FMLN dejó de ser movimiento armado y se transformó en partido político. Se creo la Comisión Nacional para la Consolidación de la Paz (COPAZ). Se hizo una amplia reforma a nuestra Constitución de la República.
Fue aproximadamente año y medio de transformaciones políticas y sociales como nunca habíamos visto en nuestra historia. Me recordaba de la obra Cien Años de Soledad, cuando García Márquez nos decía, que cuando llegó la época de las transformaciones en Macondo, sus habitantes todos los días salían a recorrer el pueblo, para ver los cambios y no quedar perdidos en su misma ciudad.
Ahora poco se recordará esta fecha. Habrá algunas menciones en los noticieros. Algún acto solitario de conmemoración. Parece que hay interés para que la memoria histórica vaya desapareciendo. Parece que el recuerdo la firma de la paz todavía incomoda a los verdaderos responsables del conflicto militar que padecimos.
El año pasado se intentó celebrarlo con mucha pompa. El gobierno organizó un espectáculo para celebrar los quince años de la paz. Declaró el año como de la Paz Social, pero fue precisamente paz social lo que menos tuvimos los salvadoreños.
Este año no conviene a los intereses preelectorales del gobierno darle importancia al evento, por ello ha sido reducido a alguna entrevista televisiva y algún ramo de flores que llevarán a alguna estatua pública.
Pero para los salvadoreños que vivimos el conflicto, que sufrimos los largos años de guerra, que vimos con esperanza la llegada de la paz, esta fecha es inolvidable. Esta fecha es para muchos de nosotros un momento de reflexión y de reafirmar el compromiso por los cambios en democracia que están pendientes todavía en nuestro país.
Por ello este corto pero significativo recuerdo a todos nuestros lectores y lectoras. Recordemos que los pueblos que olvidan su historia, vuelven a padecer, una y otra vez, los mismos sufrimientos.
Ayutuxtepeque, Miércoles, 16 de Enero de 2008.
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