lunes, 11 de febrero de 2008
Publicado por Desconocido @ 18:45
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Hace algunos días, conversando con varios amigos me señalaban el hecho que por primera vez en la historia de los Estados Unidos de América y del Partido Demócrata, son un hombre de Raza negra y una mujer, los principales contendientes. Me decían que no importa quien gane, lo importante es que se establece un precedente inédito.

Lo anterior es confirmado por varios editorialistas y comentaristas norteamericanos, como es el caso de Patrice Evans, escritora y blogger, que nos decía hace varios días en “El Guardián”: “¡Un hombre negro!, ¡Una mujer!, ¡Al mismo tiempo! No importa quien gane será un momento épico”

Definitivamente, estoy de acuerdo. Pero siempre es bueno ir mas allá de las apariencias que los grandes medios de comunicación nos venden. Por ello no puedo dejar de hacerme las interrogantes de ¿Hasta adonde tendremos cambios reales en la conducción de la gran nación norteamericana? o ¿Solo estaremos ante un juego de imágenes?

En uno de los temas centrales del debate sobre política social, tanto Obama como Clinton proponen pequeños parches al injusto sistema de seguros de enfermedad. Ninguno planea desarrollar una transformación más a fondo. El punto es como aumentar un poquito más la actual cobertura, si bien en beneficio de importantes sectores sociales desposeídos, pero también en gran beneficio de las poderosas empresas que manejan el negocio de la salud. Por tanto las diferencias entre ambos son de matiz.

Frente a la grave crisis de la economía, que se mueve hacia la depresión, en ambos candidatos predomina el sentido del discurso bipartidista de medidas que ya propuso Bush. Ambos creen que el Gobierno Federal debe meter dinero en la economía para evitar la depresión. Nuevamente estamos ante diferencias de matiz.

En el tema de la guerra en Irak, ambos se oponen, pero en lo concreto no hay propuestas. Ni siquiera aclaran cuando comenzarían a retirar las tropas norteamericanas. Todo indica que al menos en la primera etapa de su gobierno, las cosas se mantendrían en Irak sin mayores cambios. Es decir, que no podemos ni soñar con una acción rápida al estilo Zapatero en España.

Los elementos antes señalados son los mas evidentes para nosotros los latinoamericanos, por ello pongo allí el énfasis. Pero de igual manera podríamos seguir comparando ambos programas en otros tópicos y obtendríamos conclusiones similares.

El punto de fondo está en otro lado. En Estados Unidos, para ganar la Presidencia hay que demostrar que serán leales sirvientes del Imperio. No importa que sean negros, mujeres, chinos, gay o Latinos. Para ganar la Presidencia se requiere mucho dinero y el dinero de una campaña presidencial norteamericana no puede salir de pedir en cumbos en los barrios populares.

Por tanto ni los negros norteamericanos ni las mujeres norteamericanas que tengan aspiraciones reales de llegar a la presidencia pueden pelearse con los grupos de poder económico. Sin ellos no hay campaña y sin campaña no hay presidencia.

Probablemente los demócratas no reciban grandes donaciones de la poderosa industria petrolera, pues estos se sienten mas cómodos y a gusto son “su socio” Bush. Pero estas se compensarán con creces de lo que recibirán en Hollywwod, las grandes empresas de Wall Street, o la monstruosidad financiera del Silicon Valley.

Por tanto, mi humilde opinión es que tenemos un excelente show de imágenes. Están haciendo soñar a millones de norteamericanos. Pero en la realidad no habrá grandes cambios. Quienes crean lo contrario terminarán desilusionados en unos cuantos años.

Ayutuxtepeque, Lunes, 11 de Febrero de 2008.

Tags: primarias EUA, imperialismo

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