Una de las noticias mas destacadas de esta semana ha sido las declaraciones públicas brindadas por el Embajador de los EUA en nuestro país Charles L. Glazer, durante un desayuno organizado por la Cámara Americana de Comercio. En esas declaraciones ha expresado su preocupación por la lerda labor del sistema judicial, ha urgido la necesidad de aprobar el nuevo Código Procesal Penal, fue bastante benigno con el papel desempeñado por la PNC, denunció la corrupción y exigió que exista más seguridad para los ciudadanos.
Después de estas declaraciones públicas distintos sectores de la vida nacional dieron sus impresiones. Para el Presidente de La República estas declaraciones avalan y respaldan la gestión de su gobierno. Para el órgano Judicial las declaraciones no corresponden a la realidad y no reconocen el esfuerzo que han realizado. Para el Fiscal General las declaraciones significan un espaldarazo a su gestión de buscar procesar a varios Jueces. La oposición política también da diversas interpretaciones de lo dicho por el señor embajador.
Las declaraciones del Embajador de los EUA han sido un hecho político de primer orden, todos se refieren a ellas, de seguro serán un tema de referencias en los discursos y posiciones políticas en las próximas semanas de distintos sectores nacionales.
Pero este humilde servidor que les escribe, que tiene la manía de buscarle siempre tres pies al gato, les hace la siguiente pregunta ¿Es función de un Embajador extranjero, acreditado en nuestro país dar opinión sobre los asuntos internos de nuestro país? ¿Puede un Embajador presionar a un Parlamento para que se aprueben determinadas leyes?
Pero hagamos un ejercicio de imaginación, de todos modos soñar nada cuesta. Pensemos qué pasaría si el Embajador de El Salvador en Washington fuera a un desayuno de empresarios salvadoreños y norteamericanos y allí vertiera ciertas opiniones.
¿Qué Pasaría? Si nuestro Embajador expresara nuestra preocupación por las declaraciones del Presidente Bush donde minimiza la crisis económica en que se debaten los EUA. Pidiéndole respetuosamente que le diga la verdad a su pueblo sobre la recesión económica y sus graves consecuencias.
¿Qué pasaría? Si nuestro Embajador urgiera al Congreso norteamericano a tomar verdaderas medidas para enfrentar la recesión y no las tibiezas que han aprobado como si estuvieran frente a una crisis pasajera y de corto plazo.
¿Qué pasaría? Si expresáramos nuestra inconformidad por el sistema judicial norteamericano que procesa y condena niños como si fuesen adultos y por jueces que actúan con evidente racismo.
¿Qué pasaría? Si nuestro Embajador condenara la política migratoria norteamericana. Si exigiera la inmediata demolición del Odioso muro de la vergüenza que construyen en la frontera sur.
¿Qué pasaría? Si los grandes medios de comunicación de los EUA retomaran estas declaraciones en sus primeras planas y le dieran todo el espacio de la noticia más importante de la semana.
¿Cuál sería la reacción del Presidente Bush ante tales declaraciones?
¿Cuál sería la reacción de los senadores norteamericanos?
Creo que nuestro Embajador sería expulsado de inmediato de ese gran país del norte. Se le acusaría de meterse en los asuntos internos ese país. Perdería su Visa Americana Vitalicia hasta la quinta generación.
No se olviden que en relaciones internacionales la reciprocidad es un elemento fundamental.
Ayutuxtepeque, Viernes, 07 de Marzo de 2008.
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