Si el sábado de Dolores por la noche, cuando estaba Rodrigo Ávila recién electo candidato de ARENA, alguien me hubiera dicho que seis meses después continuaría solo, sin encontrar compañero de fórmula, no lo hubiera creído. Lo mas lógico era que la parte mas difícil y dolorosa ya había pasado y que a partir de ese momento las decisiones políticas fluirían. Era de todos conocidos que en ARENA había heridas abiertas. La designación de Ávila había dejado sin sabores, pero parecía que pronto se arreglarían.
Pero seis meses después la situación continúa igual, nadie tiene una explicación de que ha pasado, se rumoran muchas cosas, pero la realidad es una sola: Rodrigo sigue sin acompañante de fórmula, no hay programa de gobierno y no hay estrategia electoral clara. Nunca me imaginé que ARENA pondría tan fácil la victoria a Mauricio Funes.
Cuando Rodrigo fue designado candidato, estaba unos veinte puntos por debajo de Mauricio Funes, por tanto, lo lógico era que aceleraría las decisiones importantes para comenzar a competir y tratar de alcanzarlo en el menor tiempo posible. Cualquier asesor político de mediano seso le hubiera recomendado que a más tardar en un mes o seis semanas, debía de tener completa su fórmula y su programa. Por tanto lo sucedido no tiene explicación fácil.
Pareciera que las contradicciones al interior del grupo de derecha dominante son tan agudas y fuertes que no se dan cuenta, o no les importan, las desventajas y debilidades que exhiben. O consideran que pueden revertir las cosas en poco tiempo. A los pleitos es necesario agregar la personalidad de Rodrigo que cada vez denota menos determinación e incidencia en una problemática que le afecta en forma directa.
Para la izquierda la situación no puede ser mejor, Mauricio Funes se mueve sin contrincante. Ciertos medios de comunicación han asumido el rol de contrincantes del FMLN y de Funes ante la parálisis del partido de derecha. Por tanto el panorama de contienda electoral es de un candidato del FMLN peleando con los medios de la derecha, donde el candidato de ARENA parece espectador pasivo.
Incluso, a ratos pareciera que el debate es entre Mauricio y su mismo partido, el mejor ejemplo de esto han sido las declaraciones del Coordinador General del FMLN, Medardo González, donde en la práctica desautorizó importantes planteamientos programáticos de su candidato. Tenemos un Funes peleando con los medios de la derecha, con su propio partido, con dirigentes de la cúpula empresarial, pero no pelea con quien debería hacerlo, que es su contrincante electoral. Por supuesto, no es su responsabilidad.
Esto ha creado una situación electoral atípica, que no tiene precedente. Una derecha que se debate en la indecisión, mientras la izquierda con su fórmula completa, su programa y sus candidatos inscritos avanzan con una considerable ventaja electoral.
La situación se volverá cada vez mas cuesta arriba para ARENA. Todavía no me explico racionalmente como piensan hacer. No creo que hayan decidido pasivamente perder las elecciones. No creo que estén pensando que pueden llegar a acuerdos con un gobierno de izquierda, por moderado que parezca. Mucho menos creo que la derecha se ha democratizado y piensa que ha llegado el momento de la transición en el Órgano Ejecutivo.
Por ello es importante estar atentos a los acontecimientos nacionales. Ahora más que nunca el FMLN y Funes deben actuar con prudencia, no deben dar por sentado que este arroz ya se cocinó. Las cosas pueden de pronto tomar rumbos inesperados. Hasta hoy el FMLN se ha considerado invulnerable, Mauricio Funes aparece con un Blindaje a prueba de todo ataque. Pero insisto, me parece todo demasiado fácil.
Lograr las bases para la democratización formal del país costó decenas de miles de vidas durante la guerra. La oposición de la derecha fue férrea y total, los peores crímenes se cometieron para evitar que la izquierda llegara al poder. No logro creer todavía que ahora la derecha casi le pone pétalos de rosa a Mauricio en su ruta a Casa Presidencial.
Sé de antemano los comentarios triunfalistas que muchos harán, posiblemente me llamarán hombre de poca fe. Pero la vida me ha enseñado que muchas veces es mejor hacer el papel del apóstol Tomas, que creyó hasta que puso sus manos en las llagas del resucitado. Por ello, prefiero recordarle a Funes lo que decía mi abuela: “Del plato a la boca se puede caer la sopa”
Ayutuxtepeque, jueves, 25 de septiembre de 2008.
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