En un matutino salvadoreño aparece la noticia que las autoridades de centros penales evalúan tomar medidas para humanizar la vida en los centros penales. Incluso en el Penal de máxima seguridad conocido como Zacatraz se estarían tomado medidas que para flexibilizar un poco la vida de los detenidos.
En general estas medidas son positivas, van en la filosofía que señala que las cárceles deben ser centros de readaptación. Además en nuestras latitudes se castiga más el ser pobre que el delito. Están enmarcadas en los nuevos parámetros sobre derechos humanos.
Pero en nuestro país debemos ser cuidadosos al tomar estas medidas, no nos olvidemos que la situación delincuencial se ha agravado en los últimos años, que las pandillas tienen control sobre ciertos territorios urbanos y rurales. Además el actual gobierno ha heredado un Estado debilitado con un sistema de seguridad y de investigación del delito en precarias condiciones. Se ha comprobado que muchos actos delincuenciales se planifican en los centros penales, que desde allí se extorsiona a muchos salvadoreños.
Por ello el gobierno debe ser muy cuidadoso y prudente al implementar estas medidas. Para comenzar, no deben ser aisladas, deben ser parte de un plan integral de combate a la delincuencia. Deben ir acompañadas de contra medidas para enfrentar posibles efectos adversos durante su implementación.
También debe ser tomada en cuenta la reacción de grupos conservadores, que siempre han considerado que el castigo es la única forma de corregir el delito. Los que en el pasado avalaban el uso de “la capucha y el balde”, como método de interrogación de los viejos cuerpos de seguridad, ahora alzarán sus voces contra estas medidas.
Estas voces conservadoras contrarias pueden impactar y convencer a muchísimos, que desesperados por la delincuencia exigen medidas mas drásticas contra la delincuencia. De esta forma, estas acciones aunque positivas en esencia, se volverían impopulares, con riesgo de golpear la buena imagen del actual gobierno
Por ello insisto, que el gobierno debe ser prudente en su implementación. La gradualidad e integralidad son esenciales. Las buenas intenciones no son suficientes.
Ayutuxtepeque, Lunes, 13 de Julio de 2009.
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