En los puntos de fondo no hay cambio. Se trata que las Fuerzas Armadas actúen para deponer un gobierno legalmente electo. Los intereses que los militares defienden son esencialmente los mismos de las décadas anteriores. Es decir, se trata del uso de la fuerza para romper el orden legal.
Pero las formas han variado, se adecuan a los nuevos requerimientos del joven siglo. De las nuevas exigencias de la globalización de las comunicaciones. De los nuevos paradigmas de la democracia formal. De la nueva imagen necesaria para no ahuyentar las inversiones.
Antes, un Golpe de Estado, era un Golpe de Estado. Nadie lo negaba. Los militares únicamente lo justificaban. Ahora se niega. Resulta que en Honduras nunca hubo Golpe de Estado. Fue una acción de los militares haciendo cumplir una orden de detención del poder judicial. Una Fuerza Armada que deja su rol constitucional por un momento y asume funciones de seguridad pública. Militares que por un momento se convierten en policías y cumplen una orden de arresto. En el caso de Honduras se les fugó el reo.
Antes los militares llegaban al gobierno para quedarse. Pinochet se quedó más de diez años. Ahora solo los mandan a hacer el mandado de sacar al Presidente legítimo. Solo hacen el puro trabajo sucio, sin gozar del oropel del poder.
Antes los militares se entendían directamente con los grupos de poder económico, se codeaban con la oligarquía. Los viejos golpes de Estado los hacían en comunicación permanente con estos sectores. Luego llamaban a algunos civiles y políticos para que les ayudaran a administrar el aparato público. Pero estos siempre sujetos al poder militar.
Ahora los militares ya no se codean con los poderosos. Cuando bien les va, se entienden con sus empleados: los políticos de las derechas. Todo indica que en Honduras, los militares fueron mandaderos de los políticos locales que a su vez son mandaderos de los grupos de poder oligárquico. Esto podría ser una degradación de hecho. Pero al menos le devolvieron el hueso al militar despedido por Zelaya. ¿Golpe de Estado o Bailando por un Hueso?
Antes los Golpes de Estado servían para retrazar las elecciones, estas eran suspendidas indefinidamente pues los militares llegaban al poder para quedarse. Ahora amenazan con adelantarlas, no saben ni como lo harán y cual es el sentido, pero lo ofrecen como carta de negociación.
Ahora en este nuevo siglo hay que tomar en cuenta que los golpes de estado son filmados y transmitidos en vivo por CNN y otras cadenas televisivas con cobertura internacional. El mundo entero ve la operación militar a todo color en la comodidad de sus hogares. Es importante que los militares vayan bañados y peinados. Los fusiles deben ir limpios pero no muy brillosos para que no generen reflejo que dañe la vista de los televidentes. Si pueden sonreír a la cámara, mucho que mejor.
Ahora la acción golpista no debe afectar el clima de inversiones. No debe afectar la calificación de riesgo país. Hay que tomar en cuenta que un golpe puede fracasar si cae demasiado la bolsa de valores. Se puede jugar con las armas pero no con los negocios, o como diría la Iglesia Católica (Mater Magistra), se puede jugar con el santo pero no con la limosna.
Probablemente muchos viejos militares sientan la nostalgia por los tiempos pasados. El General Martínez y el General Pinochet se deben haber revolcado en sus tumbas de la cólera. El General Medrano debe pensar desde el infierno que a los chafas ya no los hacen como antes.
Ayutuxtepeque, Miércoles, 15 de Julio de 2009.
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