Viernes, 25 de abril de 2008
Publicado por JJmar @ 13:40
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La República del Paraguay es el país mas pobre de América del Sur. Tiene una población de unos seis millones de habitantes. Su territorio de 406,752 Kms2, aunque es casi tan grande como Centroamérica, es pequeño comparado con sus vecinos Brasil y Argentina. Su capital: Nuestra Señora de la Asunción es una ciudad mas parecida a las capitales centroamericanas que a Las enormes urbes del cono sur, como Buenos Aires, Sao Pablo, Caracas, Santiago de Chile o Santa Fe de Bogotá.

 

En el terreno político electoral, Paraguay era otra dimensión. A diferencia del resto de Sur América, que ha venido produciendo cambios importantes en sus gobiernos hacia la izquierda, este país se mantenía con seis décadas de gobierno bajo el mismo partido. El Partido Colorado, versión paraguaya de los partidos conservadores que surgieron a finales del siglo diecinueve en esa región del planeta, se había enseñoreado durante mas de sesenta años en el gobierno.

 

Pero las cosas cambiaron este domingo 20 de abril, un candidato de la oposición ganó las elecciones por un margen significativo, terminando con la virtual dictadura uní partidaria. Un ex obispo (No sé si este sea el nombre correcto para referirme a un obispo que colgó los hábitos), fue capaz de granjearse la simpatía popular, con un programa de cambios moderados y una múltiple alianza político social como instrumento electoral. Desde el medio día del domingo ya las encuestas “boca de urna” auguraban el triunfo del ex obispo Lugo. A las seis y treinta de la tarde (hora local) ya la tendencia de victoria de Lugo, era irreversible, tenían más del 35% de las mesas computadas y la diferencia era de nueve puntos ante Partido Colorado.

 

A partir de las seis y treinta de la tarde, los capitalinos comenzaron a concentrarse espontáneamente entre las calles de Chile y Palmas, Frente al Monumento a los Héroes de la Patria (una zona céntrica y simbólica de la ciudad), para celebrar la victoria. En menos de una hora decenas de miles abarrotaban el lugar celebrando pacíficamente el triunfo alcanzado. Había frases de alegría y esperanza, pero no de prepotencia ni de insulto.

 

A las ocho de la noche, los tres candidatos perdedores habían reconocido la victoria de Lugo. Este había dado su conferencia de prensa agradeciendo al pueblo por la confianza depositada y se dirigía hacia la esquina de Palmas y Chile para saludar a la multitud que lo esperaba ansiosa. Todos los asistentes oyeron las palabras de Lugo, sobrias, prudentes, generadoras de unidad nacional, más parecidas a una homilía que a un discurso de victoria política. Aquel hombre que venía de fuera del sistema de partidos políticos, actuaba con emoción, pero con la responsabilidad que le permitió ganarse la confianza de la gente durante la campaña electoral.

 

A las 10 PM, la gente regresaba a sus casas, el lunes hay que levantarse temprano a trabajar. No hubo un solo herido ni golpeado durante la espontánea concentración popular. Todos los activistas del Partido Colorado, atrincherados en sus casas, habían guardado la prepotencia en el closet y veían desde los canales de televisión, las primeras consecuencias de su derrota.

 

Así terminó la jornada electoral. He comenzado por el final cuando debí comenzar por el principio. Pero de todos modos ustedes conocen el desenlace. Lo importante para los salvadoreños es conocer cuales son las lecciones que debemos aprender. En el 2009 tenemos elecciones generales. ¿Cuál es el mensaje que nos da el pueblo paraguayo? ¿Cuáles fueron las claves de la victoria de Lugo? ¿Cuales fueron los factores que llevaron al Partido Colorado a su derrota electoral? ¿Podemos repetir en El Salvador la victoria electoral paraguaya?

 

Continuará…

 

Ayutuxtepeque, Viernes, 25 de Abril de 2008.


Tags: elecciones, latinoamérica, cambio

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