Lunes, 28 de abril de 2008
Publicado por JJmar @ 18:35
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¿Qué confianza nos puede merecer un gobierno que no es capaz ni de ordenar el tráfico de buses de transporte de pasajeros? Pareciera que los buseros tienen mas poder que el mismísimo Órgano Ejecutivo. Si este día no amanecimos con un nuevo paro de transporte es resultado de que los mismos empresarios de buses decidieron no hacerlo como muestra de buena voluntad.

 

Parece broma, pero este es un pequeño detalle de la ineficiencia y la corrupción gubernamental. Una demostración de los altos niveles de debilidad e ineficiencia a los que ha llegado nuestro Estado. Este país solo funciona en la publicidad, no en la práctica. Pongo el caso del transporte público de pasajeros pues es el más evidente.

 

Solo en la publicidad el Estado funciona, en la realidad no. Solo en la publicidad hay medicina en los hospitales. Solo en la propaganda se está reactivando la agricultura. Solo en la propaganda las escuelas están dotadas de sus implementos didácticos.

 

En la realidad el Estado salvadoreño ha sido paulatinamente desmontado a lo largo de los casi veinte años de gobiernos ARENEROS. Esos eran los dictados del manual del neoliberalismo que se aplicaba a raja tabla. El menor Estado posible frente al mayor mercado posible. El Estado debía existir solo en aquellas áreas de la sociedad donde no afectara al mercado.

 

La misión de Cristiani fue privatizar. De esta forma activos claves del Estado pasaron a manos privadas. El Estado se comenzó a debilitar para fortalecer el sector de mayor poder económico.

 

Calderón Sol continuó la privatización y se encargó de desmontar el aparato productivo nacional industrial y agrícola. La idea era volvernos una central maquilera. El Estado salvadoreño continuó debilitándose.

 

Con Paco Flores se destruyó de raíz la política monetaria con la dolarización. Como plaza maquilera intentaron reinsertarnos el mercado mundial a través del TLC con EUA. Nos convertimos en uno de los Estados más débiles de la región. Ya ni moneda teníamos. Además perdimos una tajada de soberanía con el TLC.

 

Tony Saca ya encontró el Estado casi desmontado. Por ello montó la más grande red de corrupción a partir de las licitaciones. Su base es toda compra del Estado que pasa por el filtro y deja comisión. Ya no le dejaron nada que privatizar. Lo que todavía hay es muy controversial políticamente (Ejemplo: Privatizar el agua).

 

Todo iba bien hasta que nos vinieron los vientos de la crisis mundial. Ahora resulta que somos uno de los países que está menos preparados para enfrentarla.

 

Ahora en que los alimentos están escasos y caros, nosotros destruimos nuestra base de producción agrícola. Ahora estarían haciéndose multimillonarios nuestros queridos oligarcas si hubieran tenido visión de largo plazo. Basta con acordase que éramos un ejemplo de productividad a nivel mundial en arroz.

 

Ahora que la tempestad comienza a soplar y los primeros ventarrones nos comienzan a llegar, todos los adoradores del libre mercado piden al Estado que haga algo. Ahora exigen acciones a un Estado que han desmantelado y que han dejado al borde de la extinción. Durante veinte años se dedicaron a botar la muralla y ahora claman protección.

 

Este era el clima en el desayuno que FEPADE organizó el pasado viernes para ilustrar a sus socios sobre la crisis que se nos avecina. Allí Manuel Enrique Hinds, principal responsable de la destrucción agraria e industrial de nuestro país y autor intelectual de la dolarización, llegó a exponer todo lo contrario de lo que predicaba hace una década.

 

Resulta que solo con un Estado fuerte podremos enfrentar la crisis mundial, pero tenemos un Estado que no puede ni controlar a los buseros. Esa es nuestra triste realidad.

 

Ayutuxtepeque, Lunes, 28 de Abril de 2008.


Tags: crisis económica, recesión, Estado

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