Martes, 29 de abril de 2008
Publicado por JJmar @ 12:56
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Cuando el tema de la crisis mundial de alimentos comenzó a ser parte del debate político nacional, se nos dijo que era consecuencia del cambio en los patrones de alimentación de las poblaciones de países como China y la India. Parecía que el derecho de unos a comer mejor, obligaba a otros a morirse de hambre. Nos vendían de forma sublimal la idea de que para que los chinos y los hindúes se alimentaran mejor, todos los demás debíamos padecer hambre.

 

Si bien lo anterior es parcialmente cierto, no explica la totalidad del problema. Nos estaban ocultando otros factores que también estaban incidiendo en su desarrollo mundial.

 

Un factor que también explica el problema, es que una buena parte de la producción agrícola mundial no está dirigida a la alimentación. Está dirigido a la producción de biocombustibles. Resulta que una parte cada vez mayor de nuestros preciados alimentos esta siendo usada para alimentar la insaciable sed de energía del mundo moderno.

 

Este panorama apocalíptico de seres humanos compitiendo con los automóviles y las máquinas por la comida, ha dejado de ser un cuento de ciencia ficción. Es ahora una posibilidad real hacia la cual nos movemos aceleradamente. Hace un tiempo Fidel Castro, en uno de sus escritos nos lo hizo ver, en ese momento nadie le hizo caso, todos dijeron que no eran mas que panfletos del último dinosaurio comunista. Pero ahora la realidad nos dice que el escrito de Fidel era resultado de su capacidad visionaria y que tenía razón.

 

Otro factor que ha incidido en esta compleja problemática mundial ha sido la forma contradictoria en que se han producido los alimentos en distintas partes del mundo. En los países desarrollados, la agricultura ha estado subsidiada, apoyada por el sector público, se ha trabajado de forma intensiva, con alta tecnología y con altísimos volúmenes de producción por área de territorio. Mientras en los países subdesarrollados, la producción agrícola no tuvo ningún subsidio o apoyo Estatal. Se ejercía en forma primitiva, sin tecnología y con bajos niveles de producción por área cultivada.

 

Esta abismal disparidad de realidades, destruyó los aparatos productivos agrícolas de nuestros países tercermundistas. Nuestros campesinos emigraron a las ciudades y hacia los países desarrollados. El campo quedó abandonado. Ahora pagaremos las consecuencias.

 

Las medidas que actualmente está anunciando el gobierno para enfrentar la crisis alimentaria son sencillamente insuficientes e ineficientes. Pretender que con repartir granos mejorados y otros pocos incentivos, la producción agrícola va a incrementarse, es un sueño de locos. No es con medidas aisladas, atomizadas y de plazo incierto como se resolverán las cosas. Reconstruir nuestro aparato productivo agrícola no es comida de hocicones.

 

Por ello continuaremos insistiendo en lo que hemos señalado en innumerables ocasiones. La reactivación del aparato productivo nacional, es urgente y requiere de una estrategia integral de corto, mediano y largo plazo. El gobierno debe comprometerse en esto con seriedad y por ello debe promover que esta estrategia deje de ser un mero plan de gobierno para convertirse en una Política de Estado. Es decir que se continúe su implementación independientemente de quien llegue al gobierno, para ello se necesita del consenso de las otras fuerzas políticas y de amplios sectores sociales.

 

Una estrategia integral de recuperación del aparato productivo no puede cerrar sus ojos al mercado, pues este es una realidad actuante. Pero tampoco puede convertir al mercado en el único referente que dicte sus normas de acción. El justo equilibrio entre mercado y Estado es la clave.

 

Ya no estoy seguro de si tenemos tiempo para hacerlo, pero hay que empezar de inmediato. En todo caso, lo peor es no hacer nada, o conformarnos con medidas aisladas e insuficientes, que no servirán de mucho.

 

Ayutuxtepeque, Martes, 29 de Abril de 2008.


Tags: hambre, alimentos, políticas sociales.

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