Lunes, 07 de julio de 2008
Publicado por JJmar @ 19:02
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Todavía no me pasa el asombro. Oír las declaraciones del muchacho de 16 años que se convirtió en el único sobreviviente del bus de la Iglesia Elim que fue arrastrado por la correntada. Dice que la gente al interior de bus, en lugar de buscar salvar sus vidas comenzaron a rezar y a rogar a Dios que los salvara. Algunos oraban a gritos y otros cantaban himnos religiosos.

 

Pareciera que la fe ciega en un Dios que les salvaría, los paralizó. Una histeria colectiva que no se expresó en acción. Consideraron que bastaba rezar y que de algún modo Dios detendría la correntada, así como abrió el Mar Rojo y ellos salvarían el pellejo como el pueblo de Israel.

 

Me van a perdonar los hermanos evangélicos, pero estoy asombrado de la forma en que algunos pastores les inculcan la fe. Una fe en Dios, sinónimo de conformismo, de agachar la cabeza, de que las cosas pasan porque Dios así lo quiso. Una fe que no les ayudó a salvar sus vidas en el momento preciso. Una fe que no los prepara para vivir, solo para morir. Una fe para vivir bien en el otro mundo, aunque en este suframos.

 

Esa es la fe que nos ha mantenido sumisos durante siglos. Pensando que el sufrimiento y las limitaciones son la única forma de ganarnos el cielo en la otra vida. Que los ricos, los malos, los que destruyen la vida, Dios nos los manda como castigo o para que con el sufrimiento que nos causan nos ganemos la vida eterna.

 

Personalmente me he caracterizado por un profundo respeto a la fe religiosa, sea cual sea la denominación o la iglesia. Continúo respetando esa fe, este comentario no pretende ser una burla, ni un irrespeto. Pero las cosas tienen un límite. Por ello hago esta reflexión.

 

Se que hay pastores muy responsables, que ayudan a los fieles a vivir, hay una importantísima labor social que desarrollan muchas denominaciones católicas y evangélicas que son dignas de todo reconocimiento. Muchas organizaciones religiosas desarrollan un importantísimo trabajo social para ayudar a paliar la pobreza y para rescatar jóvenes de las garras de las pandillas y de las drogas, etc. Esto es positivo, bueno y debe continuar.

 

Pero también deberían revisar ciertos contenidos, pues el fanatismo de algunos pastores no ayuda a que los seres humanos que los visitan y confían en Dios y en ellos crezcan en una vida digna.

 

Los ocupantes del bus debieron orar, debieron mantener la fe en Dios, pero debieron actuar para tratar de salvar sus vidas. Como decía mi abuela: “A Dios rogando y con el mazo dando”

 

Ayutuxtepeque, Lunes, 07 de Julio de 2008.


Tags: alienación, religión, evangélicos.

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