Martes, 10 de marzo de 2009
Publicado por JJmar @ 23:19
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El escándalo noticioso que inició el lunes sobre los más de dos millones de dólares en una cuenta de Mauricio Funes, se aclaró en menos de 12 horas. Un conocido empresario dio este dinero a Mauricio en calidad de préstamo y hay documentos para probarlo. El dinero no viene de Venezuela, ni de Cuba, ni del crimen organizado, (aunque más de alguien considere que es un crimen que en un país tan pobre, haya gente que pueda darse el lujo de prestar tanto dinero.) por ello, allí terminó la propaganda sucia. Fue una corta historia que le hizo más bien que mal a Mauricio. Si luego lo acusan de vendido a los empresarios, le harán otro gran favor.

 

Creo que situaciones similares vamos a continuar viendo y escuchando en los siguientes días. La campaña está terminando, las elecciones son el domingo y nunca habían estado las cosas tan reñidas. Con todos los areneros que me encuentro, están asustados, no están seguros de ganar. A los dirigentes del FMLN y otros de organizaciones amigas del esfuerzo con Mauricio los veo prudentes, nadie canta victoria. Aunque tienen una esperanza que no se les veía en pasadas elecciones.

 

Esto me lleva a poner a consideración de nuestros lectores dos consideraciones.

 

La primera consideración:


Este escándalo que destapó ARENA, tiene como telón de fondo que en El Salvador no hay ninguna ley que regule el financiamiento, ni el control de los fondos que manejan los partidos políticos. Lo anterior lo hemos señalado en innumerables ocasiones, también hemos señalado sus graves consecuencias. Para todos los salvadoreños es claro que las campañas electorales cuestan millones de dólares que nadie sabe quien financia. Que los fondos estatales que reciben los partidos en concepto de deuda política son insuficientes y no justifican todo el enorme gasto electoral.

 

Ya tenemos casos que nos hacen pensar que el narcotráfico puede estar detrás de nuestras campañas electorales. Se habla que los poderosos grupos empresarios que dominan el mercado local, son grandes financiadores de campañas electorales. Se menciona que desde el exterior pueden venir fondos, países como Venezuela y Taiwán, son mencionados con bastante recurrencia.

 

Todos estos fondos y recursos quedan en un limbo legal como consecuencia de la falta de regulación, y en esta materia lo que la ley no nos dice que es ilegal, es legal. Por tanto, no puede ser considerado ilegal que Venezuela o Taiwán envíen recursos a sus partidos amigos. Tampoco puede ser ilegal que Mauricio tenga casi tres millones de dólares que le ha dado en calidad de préstamo un conocido empresario salvadoreño.

 

Ahora, es Mauricio Funes quien puede demandar a la Fiscalía por haberlo difamado y haber violado el secreto bancario. Aunque es difícil pensar que Funes pueda demandar a la Fiscalía ante la misma Fiscalía (otra de las bellezas de nuestro Estado de Derecho) y mas difícil aún que el Fiscal General se auto declare en situación de arresto domiciliario por este delito.

 

La segunda consideración:


Este escándalo de guerra sucia, tiene como punto de fondo el hecho que ARENA ha comenzado a dudar de su victoria. Las encuestas siguen indicando empate técnico, por tanto nadie puede cantar victoria. Esta es una situación inédita, en medio de una campaña que ha tenido muchas situaciones similares. Personalmente no creo que podamos decir con certeza que ARENA ya perdió. Pero estos señores, que han estado acostumbrados a ganar con  facilidad, ahora han encontrado con Mauricio Funes la horma de sus zapatos.

 

En esto tenemos un tema que obliga a una reflexión de fondo. La democracia también significa que un partido distinto gane las elecciones presidenciales. Esto NO es alternancia, es DEMOCRACIA. La alternancia se refiere a que el Presidente de La República, no puede permanecer ni un día mas ocupando su cargo, después de finalizado el período para el que fue electo. Por tanto, legal y técnicamente hemos tenido alternancia presidencial desde 1885 en que fue electo Napoleón Duarte.

 

Pero la democracia formal implica otro elemento: que un partido de oposición gane las elecciones y que su victoria sea reconocida y aceptada. En otras palabras, la democracia formal solo es posible, cuando en el plano electoral tenemos seguridad en las reglas y las normas, pero inseguridad en los resultados. En toda democracia electoral las reglas son claras y dan seguridad a los partidos y la ciudadanía. Pero los resultados son inseguros, pues dependen de la voluntad de los ciudadanos.

 

Las leyes y normas electorales deben ser claras para todos, pero los resultados electorales deben ser inseguros, pues nadie debe sentirse que tiene asegurada su reelección o su victoria. El Problema en El Salvador, es que hemos hecho las cosas al revés. Para asegurar que siempre ganan los mismos, es decir, para tener seguridad en los resultados; acomodamos las reglas a nuestra conveniencia. Es decir, creamos incertidumbre en las reglas para asegurar los resultados.

 

Por ello es dañino para nuestra democracia, que cuando faltan pocos días para las elecciones, todavía estén modificando las reglas (reformas al Código Electoral) para asegurar resultados favorables. Todo porque en El Salvador, lo importante es ganar, por ello las reglas se acomodan.

 

Estas son las dos reflexiones que deseo dejar en las cabezas de nuestros lectores. Todavía quedan varios días para las votaciones, si las cosas están empatadas técnicamente, la democracia ganará si todos participamos y si hacemos valer la ley. El empate técnico debe ser motivación para salir y participar, no para violar la ley.

 

Ayutuxtepeque, martes, 10 de marzo de 2009.


Tags: Campaña Electoral 2009, propaganda, democracia

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