Jueves, 11 de junio de 2009
Publicado por JJmar @ 21:48
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En un estado calamitoso y al borde del desastre ha recibido el gobierno de Mauricio Funes la administración pública. El desorden, la ineficiencia, la corrupción, la burocracia, son los signos externos más prolijos y evidentes. Cada Ministerio y entidad autónoma es un desastre. Simplemente el Estado no está preparado para funcionar en la nueva dinámica que pretende desarrollar el nuevo gobierno.

 

Por ello el gabinete ha implementado un plan que les permita conocer el estado real en que reciben las instituciones públicas; mantener los planes y dinámicas positivas, para que no se paralice lo poco que medio funciona; y, sentar las bases mínimas para comenzar a ejecutar los nuevos planes.

 

Por otra parte la realidad social continúa el proceso de deterioro. La delincuencia no solo sigue imparable, hay un incremento de la violencia delincuencial. El número de asesinatos diarios ha tenido un leve aumento, el virtual toque de queda que la delincuencia ha implementado en el centro capitalino, son los principales síntomas de este deterioro. Aunque esto se está produciendo en el tiempo del nuevo gobierno, no se necesita mucha inteligencia para entender que es consecuencia de la dinámica que viene de los gobiernos anteriores.

 

Además hay acciones urgentes que no pueden esperar. Un ejemplo son las obras de mitigación en las zonas de alto riesgo del gran San Salvador, que tienen alta vulnerabilidad ante una época lluviosa que inicia y pronostican de muy copiosa.

 

Por ello indignan actitudes como las del diputado arenero Ernesto Angulo, que considera que Este gobierno debe resolver en ocho días lo que ellos no fueron capaces de enfrentar en veinte años. También indignan las declaraciones del Presidente de ARENA cuando señala el peligro que se usen las reservas del BCR, cuando sabe bien que no se puede pues están reguladas por la ley y que además hay un compromiso expreso del Presidente de ser respetuoso en este rubro.

 

Pero lo anterior puede ser el indicativo de una estrategia de la derecha política de iniciar temprano la confrontación con el nuevo gobierno. Esta sería una acción desesperada, que solo se explica por la preocupación que Funes comience a destapar y a tomar medidas legales ante la escandalosa corrupción encontrada en las instituciones estatales. El problema para Cristiani es que está rompiendo lanzas muy temprano, con el riesgo de que cuando vengan los momentos decisivos, ya estará agotado o desgastado. Por ahora, el blindaje con que ha llegado el nuevo gobierno es difícil de romper y menos por el partido ARENA, que está en su peor momento de desprestigio.

 

La derecha empresarial tiene una actitud distinta, ven con expectativa al nuevo gobierno. Las conversaciones privadas de Funes con ellos les han dado la seguridad básica para continuar sus operaciones de negocios. Por hoy no tienen porqué temer y menos, porqué pelear. Por ello guardan distancia de las posiciones de la derecha política. No sería raro que algunos de ellos hasta vean con satisfacción si rodara la cabeza de algún alto funcionario del gobierno anterior.

 

Este panorama le da un espacio al gobierno de Mauricio para maniobrar. A pesar de las dificultades cuenta con capacidad de movimiento. Además tiene todavía intacto su principal capital político, que es el apoyo de más del 75% de la población.

 

Por ello, deben ir abandonando el discurso de la queja, pasar a las acciones concretas. De lo contrario abrirán otro flanco para que los ataquen. Como decíamos antes, hay cosas urgentes que pueden esperar. Los planes que ya tienen listo los deben de comenzar a implementar sin dilación, ya pronto pasará el primer mes y la ciudadanía espera las primeras señales positivas del cambio.

 

Ayutuxtepeque, Jueves, 11 de Junio de 2009.


Tags: Gobierno de Mauricio, derecha, corrupción.

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